Al cierre de cada período en el que se emitan estados financieros, deberá evaluarse si existe evidencia objetiva de deterioro del valor de los activos financieros que se midan al costo o al costo amortizado. Cuando exista tal evidencia, se calculará y reconocerá un deterioro del valor de tales activos con cargo a ganancias y pérdidas.

Por lo tanto, son dos los pasos a dar: i) identificación de evidencias objetivas de deterioro de un activo financiero o grupo de ellos y, ii) cálculo del deterioro que se debe reconocer.

Entre la información objetiva que puede llevar a identificar un posible deterioro de un activo financiero o grupo de ellos, pueden mencionarse los siguientes datos:

  • Dificultades financieras significativas del emisor o del obligado.
  • Infracciones del contrato, tales como incumplimientos o moras en el pago de los intereses o del principal.
  • El acreedor, por razones económicas o legales relacionadas con dificultades financieras del deudor, otorga concesiones a este que no le habría otorgado en otras circunstancias.
  • Pase a ser probable que el deudor entre en quiebra o en otra forma de reorganización financiera. Una baja de rating puede ser uno de los indicadores posibles.
  • Los datos observables que indican que ha habido una disminución medible en los flujos futuros estimados de efectivo de un grupo de activos financieros desde su reconocimiento inicial.

Otros factores que también pueden ser evidencia de deterioro del valor incluyen los cambios significativos con un efecto adverso que hayan tenido lugar en el entorno tecnológico, de mercado, económico o legal en el que opera el emisor.

Sobre la base de los elementos mencionados en los párrafos anteriores, se puede identificar el deterioro de activos financieros individualmente considerados o grupos de activos financieros que comparten un riesgo crediticio similar.

Se deben analizar de forma individual todas las inversiones en instrumentos financieros que sean significativos individualmente y todas las inversiones en instrumentos de patrimonio, con independencia de que sean significativos o no.

En los casos restantes, se pueden analizar evidencias de deterioro sobre grupos de activos financieros con características similares de riesgo crediticio. Por ejemplo, activos financieros de:

  • un mismo deudor
  • diversos deudores de un mismo sector con cambios tecnológicos o de mercado adversos
  • diversos deudores de una determinada zona geográfica con posibles efectos adversos por recesión, cambios legales, aumento del desempleo, etc.

Esta identificación de información observable individual y por grupos introduce un elemento muy relevante: debe reconocerse el deterioro que resulte de evidencias objetivas de un grupo de activos financieros, aunque la disminución no pueda todavía identificarse con activos financieros individuales.

8.2.  Medición del deterioro

El cálculo del deterioro de los activos financieros valorados a costo amortizado se realizará del siguiente modo: la pérdida por deterioro es la diferencia entre el valor en libros del activo y el valor presente de los flujos de efectivo futuros estimados, descontados utilizando la tasa de interés efectivo original del activo. Si este instrumento financiero tiene una tasa de interés variable, la tasa de descuento para medir cualquier pérdida por deterioro del valor será la tasa de interés efectiva actual, determinada según el contrato.

El cálculo del deterioro de los activos financieros valorados a costo, menos su posible deterioro, se efectuará de la forma siguiente: la pérdida por deterioro es la diferencia entre el valor en libros del activo y la mejor estimación (que necesariamente tendrá que ser una aproximación) del valor (que podría ser cero) que la entidad recibiría por el activo si se vendiese en la fecha sobre la que se informa.

 

Tomado de Orientación Técnica sobre la aplicación de la NIIF para las Pymes  -Consejo Técnico de Contaduría Publica.